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Semana 22 de embarazo

Semana 22 de embarazo

Evolución del bebé en la semana 22 de embarazo

Cada etapa del embarazo es única, y una adecuada preparación es importante. Las medidas preventivas a tomar en cuenta dependerán de la evolución de la gestación y del trimestre en el que se encuentre.

Unas de las semanas más relevantes en los cambios del feto ―comenzado a denominarse así desde el tercer mes de embarazo―, es la semana veintidós. A partir de este momento serán más evidentes los movimientos, aunque los demás no lo perciban al tocar tu vientre.

A estas alturas ya sabrás, casi seguro, si esperas un niño o una niña, así que es un buen momento para empezar a pensar en el nombre del bebé, hacer preparativos y comenzar las compras de los artículos necesarios para su nacimiento.

Desde esta semana se definen sus labios, párpados, cejas y uñas. También sus ojos, pero los irises todavía no tienen color. Tu bebé podría fruncir el ceño con sus músculos faciales y cejas recientemente desarrolladas.

Ahora que los brazos y las piernas del bebé son proporcionales ―pero no de su tamaño final―, ya patea, sujeta, flexiona y cierra sus manos. También puede hacer un puño e incluso puede agarrar el cordón umbilical, pero no lo suficientemente fuerte como para hacer daño.

El bebé mide unos 27,8 centímetros desde la coronilla hasta las nalgas y su peso medio es de 430 gramos, es decir, casi medio kilo. Necesita completar el desarrollo de órganos vitales como el corazón, el cerebro y los pulmones.

El corazón del feto late muy rápidamente, entre 120 y 160 latidos por minuto en comparación con el del tuyo que lo hace entre 60 y 80 latidos por minuto. A veces puede costar localizar el latido cardiaco debido a los movimientos del feto y a las diferentes posturas que adopta.

Al mirarlo, tiene prácticamente el aspecto del de un bebé a término, pero todavía necesita ganar peso. Su grasa corporal representa el 1% de su cuerpo, pero de ahora en más irá ganando capas de grasa, la cual le ayudará a regular su temperatura corporal.

También se nota que el sistema límbico, el encargado de controlar los sentimientos y emociones del bebé, está en pleno desarrollo. Debido a él, el bebé puede experimentar cambios en su estado de ánimo como reír, llorar e incluso puede llegar a enfadarse dentro del útero.

En esta etapa debes relajarte, conéctate con tu bebé y dale amor frecuentemente; acariciando tu barriga e incluso hablándole. Aunque no puedas verlo ni tocarlo directamente, es la primera forma de comunicación entre tú y tu bebé. Y por supuesto, también con el padre.

Los cambios dentro de tu vientre no serán los únicos en presentarse. Mientras tu bebé va creciendo dentro de ti, los cambios también se irán manifestando tanto en tu cuerpo como en tu conducta.

Entre algunos de los cambios que sufrirás estarán: el cansancio, dolores de espalda; la aparición de estrías en ciertas zonas de tu cuerpo como: abdomen, muslos, caderas o pechos. No te preocupes por esto, es normal. Solo debes tomar las cosas con más calma y aceptarlo.

Ahora que ya sabes sobre los cambios, tanto internos como externos en tu cuerpo, lo mejor es que sigas los cuidados recomendados por tu ginecólogo, disfrutes de los meses venideros y esperes por la llegada del gran día.

Puedes revisar toda la información que necesites en este artículo completo sobre el embarazo semana a semana.